martes, 14 de febrero de 2012

Love

El año pasado cometí muchos errores. Ahora sé lo tonta que he sido. Confié en la persona equivocada, entregué mis sueños a alguien que no era capaz de ver nada más allá de él y su ego. Y me partí en cachitos diminutos. Así que pensé que jamás volvería a confiar en alguien. ¿Para qué? Todas las relaciones terminan, todo se acaba. ¿Para qué arriesgarse si sabes que al final te romperán el corazón? Ellos no lo entienden, no saben lo mucho que sufrí. Él me hizo dudar de todo lo que yo conocía. Ojalá pudieras ponerte en mis zapatos, para que vieras lo horrible que me siento. Estuve mucho tiempo mirándome en el espejo y preguntándome quién había ahí. Al final del día siempre estaba el mismo reflejo, insegura, vacía. Pero todo cambia, todo pasa. Sólo hay que conocer a la persona correcta. Y estas palabras son para esa persona, que me ha hecho darme cuenta de lo que soy, de quién soy.


Y para ti, fiel consejero, escuchador de palabras sin sentido y amigo fiel: gracias. Gracias por recordarme que no estoy sola, gracias por hacerlo todo más fácil cuando la vida se complica. Gracias por demostrarme que sigo siendo una romántica empedernida que nunca dejará de creer en el amor.


2 comentarios:

  1. ¿Cómo amar a los demás si no somos capaces de amarnos ni a nosotros mismos?

    ResponderEliminar
  2. Por eso yo sólo quiero a ratos.

    ResponderEliminar